Lifting facial, técnica quirúrgica rejuvenecedora del rostro por excelencia

El lifting facial, conocido también como cirugía de rejuvenecimiento facial, es una técnica quirúrgica que consiste en la recolocación de la grasa y los músculos de la cara, que se desplazan hacia abajo por el efecto de la gravedad y el paso del tiempo, a su posición original, a fin de reducir la flaccidez en la piel del rostro. En el proceso de envejecimiento diferentes factores van modificando la situación de las estructuras faciales: debilitamiento de la estructura ósea y de los ligamentos de soporte de la musculatura, atrofia de los músculos de la expresividad facial por su continuo movimiento y el propio envejecimiento de las estructuras de la piel. Asimismo hay que tener en cuenta otros factores como la genética, los hábitos alimentarios, el ejercicio, la exposición al sol, etc.

Candidato

Depende del proceso de envejecimiento de cada persona y del momento en que el paciente advierte cierta flaccidez en su rostro. Se aconseja a mujeres y hombres que sufren un desplazamiento del músculo y la grasa facial, pero que su piel conserva cierta elasticidad. La mayoría de liftings se practican en pacientes de entre 40 y 60 años, aunque también hay casos de personas entre los 60 y 80 años y unos pocos por debajo de los 40años.

Preoperatorio

En la primera visita, el cirujano realiza un estudio de la estructura ósea facial: características de los huesos de la frente, pómulos, mandíbula y mentón, para determinar el soporte de los tejidos. Si observa que alguna de estas zonas óseas no es suficientemente voluminosa, puede aconsejar aumentarla durante el estiramiento facial, con el objetivo de conseguir una mayor definición ( pómulos o mentón) . Asimismo, valorará la musculatura que recubre el soporte óseo , el tejido graso y la piel (elasticidad y turgencia) . A partir de este análisis y del estudio clínico oportuno, informará al paciente de la técnica más adecuada en su caso y de los resultados que puede obtener, para que sea consciente de sus expectativas. En general se obtiene un gran rejuvenecimiento facial, consiguiendo una diferencia considerable entre la edad aparente y la cronológica. En este estudio prequirúrgico podemos valorar si otras cirugías faciales complementarias pueden aumentar el efecto rejuvenecedor del lifting facial. Serían el brow lift, el lip lift, el lifting de cuello, la blefaroplastia o cirugía de párpados…Todas pueden realizarse en la misma sesión quirúrgica.

Técnica Quirúrgica

La cirugía se realiza en un quirófano, generalmente con sedación y la presencia de un anestesista. No es necesario el ingreso hospitalario. Las incisiones habituales se realizan en la zona temporal o frontal del cabello, se esconden dentro de la oreja por delante y el pliegue posterior por detrás, continuando hacia la nuca dentro del pelo si es necesario; ya que se puede tratar de un lifting corto, mediano o largo. A través de estas incisiones, el cirujano realiza un despegamiento de la piel para reposicionar y tensar las estructuras que se han desplazado con los años. Estas estructuras están localizadas en el SMAS, la capa de debajo de la piel que recubre los músculos de la cara y el músculo –platisma del cuello y que constituye la base del lifting profundo. Para que la cirugía de rejuvenecimiento sea efectiva y con resultados naturales es muy importante que se coloquen estos elementos elevando en las mismas direcciones en las que previamente se han desplazado, pero en sentido contrario. Después de la intervención se colocan unos tubos de drenaje para disminuir la posibilidad de hematomas e inflamaciones y conseguir así una recuperación más rápida.

Postoperatorio

Las primeras horas el paciente permanece en la clínica hasta que desaparecen los efectos de la sedación. Es normal que aparezcan hematomas, dolor y molestias. Deben seguirse las instrucciones postoperatorias personalizadas que facilitamos a cada paciente. Durante la primera semana, se aconseja mantener el vendaje durante unas horas al día, reposo relativo evitándo esfuerzos intensos o situaciones de estrés, no fumar, realizar algún masaje facial de tipo drenaje linfático, hidratarse muy bien la piel, así como cuidar muy especialmente los ojos y los párpados. A partir de la segunda semana , se retiran las suturas y se elimina de forma definitiva cualquier vendaje. La mayoría de pacientes pueden incorporarse a su vida cotidiana en aproximadamente 15 días aunque suelen quedar restos de hematomas que irán desapareciendo de forma progresiva. Se realizarán revisiones periódicas y deberá seguirse las indicaciones del cirujano en función de la evolución de cada paciente.

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